Primero comentar que el hombro es la articulación del cuerpo más móvil y está sometida a multitud de movimientos que utilizamos en el día a día.
Estos “crujidos” o “ruidos” no deberían preocuparte si no van acompañados de dolor o limitación en el movimiento. Muchas veces suceden por malas posturas del cuerpo al tener los hombros adelantados o haber sufrido alguna subluxación en el pasado. También se puede dar que no sea este ninguno de nuestros casos pero seamos deportistas habituales y usemos dicha articulación muy a menudo como sería el hándbol, waterpolo y oficios como personal de limpieza u otros.
No obstante, debe examinarse con un profesional de la salud. Una prueba muy sencilla y económica es realizar una ecografía que descartara cualquier fricción de los tendones que conforman el hombro o inflamación que pudiera haber.
Por otro lado con algún osteópata, fisioterapeuta para valorar la postura de la persona y corregir ejes del cuerpo que producen un trabajo anormal de esta articulación.
El objetivo será corregir la postura, dar ejercicios para dar estabilidad a este hombro para no desgastarlo y así evitar desgastes prematuros en el manguito rotador.